8/11/2010
Fuente:mute21/7/2010
Traducción:tintank

Al filo

Stefan Szczelkun entrevista a Alexa Wright

Durante los últimos 20 años, aproximadamente, la artista Alexa Wright se ha centrado en cuestiones sobre la identidad, interrogando los límites de lo que consideramos ser humano. Mediante entrevistas con todo tipo de sujetos (incluyendo gente con discapacidades, cantantes de ópera y asesinos convictos) su trabajo investiga, a menudo, cómo se relacionan los conceptos de humanidad, personificación corporal y sentimiento. Una obra reciente que pude ver en su retrospectiva doctoral explora el particular potencial de la abyección para quebrantar nuestro sentido normativo de identidad y orden.


Aunque la dimensión afectiva tiende a ser ignorada en los paradigmas académicos, la dimensión estética se presta en sí misma a tales investigaciones. Sin embargo, con demasiada frecuencia las fuerzas competitivas del mercado del arte llevan a los artistas a utilizar tácticas superficiales de shock, que únicamente tienen el propósito de inocular más que de permitirnos pensar. El trabajo de Alexa Wright evita el sensacionalismo y toma un enfoque más serio y útil hacia los citados temas.

«La afectividad está en peligro, la capacidad de sentir y de apasionarse con la rebeldía, de tener sentimientos que nos desestabilicen lo suficiente como para arriesgarnos a crear una diferencia no natural…».¹

Stefan: Me gustaría centrar nuestro diálogo en torno a una o dos de tus obras aunque, como puedo ver, hay una narrativa que subyace a través de toda tu práctica artística. ¿Podrías describirla antes de que hablemos de ciertas obras en particular?

Alexa: Aunque mi obra adopta distintas formas, incluyendo la fotografía retocada digitalmente, el vídeo, el audio y las instalaciones interactivas, existen puntos en común evidentes entre las diferentes piezas. Un aspecto importante de todo mi trabajo es que invita a la participación activa de la audiencia en uno u otro nivel. Quiero decir que el espectador u oyente está reconocido como parte de la obra e incluso a veces como su sujeto. En ocasiones, la gente realmente se ve a sí misma, como sucede en la instalación interactiva Alter Ego, que es una especie de espejo virtual. Pero incluso cuando no es tan literal, estoy interesada en intentar forzar a las personas a hacerse conscientes de cómo la obra les afecta a ellos en particular. Por ejemplo, al crear un diálogo hablado entre máquina y usuario humano, mi instalación interactiva más reciente, Conversation Piece, puede darle a los usuarios la sensación de que están entablando una relación bastante íntima con un personaje invisible y virtual. Mis trabajos fotográficos, por ejemplo, invitan a los espectadores a reevaluar sus valores preexistentes, o al menos a conocerse a sí mismos de una manera más reflexiva y, quizá, menos obvia.

Stefan: Tu interés por desafiar las ‘normas’ es también evidente en muchas de tus obras.

Alexa: Sí, forma parte del mismo proceso. Supongo que, a propósito o no, creo estructuras que pretenden desestabilizar a la gente. Me interesa investigar y representar lo que está en los límites de lo que consideramos humano, de una u otra manera, con el fin de pedir a miembros individuales de la audiencia que reflexionen sobre ciertas ‘normas’ sociales o particulares que, quizá, ya hayan dado por sentadas. El primer trabajo en el que conscientemente intenté hacer esto fue I, realizado en 1999. En cada una de las ocho fotografías que componen la serie, una parte discapacitada del cuerpo es separada de la identidad de su propietario original e incorporada digitalmente a una imagen de mi persona.

Stefan: Entonces, ¿tienes en mente una idea de lo que es aceptablemente humano?

Alexa: No en mi mente; está en la mente de cada cual. Creo que todos tenemos nuestras nociones individuales y colectivas de lo que social y culturalmente está considerado como normal.

Stefan: ¿Cómo ves que estas ‘normas’ se hayan mantenido dentro de la sociedad?

Alexa: Es una gran pregunta. ¿Cómo puedo responderla?

Stefan: Es una pregunta que me interesa bastante, porque en ella la idea de lo que es humano parece estar sostenida por ciertos procesos afectivos. Quiero decir que, cuando percibes que los límites de lo que es humano están siendo transgredidos, se evocan sentimientos de un tipo determinado: sentimientos de incomodidad o de extrañeza, e incluso algo más profundo e inquietante.

Alexa: ¿Te refieres a cuando percibes esta transgresión de los límites en otra persona, o en ti mismo?

Stefan: En ambos casos.

Alexa: Creo que hablas sobre algo parecido al horror, o a lo que Julia Kristeva llama abyecto. Según Kristeva, lo que causa la abyección es cualquier cosa que perturba nuestro sentido de la identidad, del sistema o del orden; cualquier cosa o, quizá, cualquier persona que está en medio, ya sea ambigua o totalmente. Estoy interesada en explorar los temores y prejuicios que se establecen cuando no somos capaces de verificar un límite tangible y claro entre lo que pensamos como ‘nosotros’, gente ‘realmente normal’ y ‘otros’.

Stefan: Es interesante, ya que aquellas ideas culturales heredadas sobre quién o qué es aceptable tienen consecuencias prácticas –conducen a la opresión y a la institución de jerarquías sociales. Contribuyen a la estructuración política de la sociedad.

Alexa: Sí, en ese sentido supongo que se podría decir que mi obra es política.

Stefan: Sin embargo no pareces casarte con ninguna causa en particular, si se les puede llamar así.

Alexa: No. Tienes razón. Aunque he hecho bastante trabajo sobre el tema de la discapacidad, no estoy especialmente interesada en apoyar una u otra causa como tal. Lo estoy más en socavar aquellos valores establecidos que crean las desigualdades sociales de forma más general. No quiero ser anárquica porque sí, sino intentar comprender qué es lo que creemos que somos y conseguir que la gente mire a las estructuras que ponen en funcionamiento esos valores.

Stefan: Pero tu trabajo no hace esto en un nivel intelectual. Lo hace comprometiendo a la gente y haciéndole frente.

Alexa: Sí, parece importante comprometer estéticamente a la audiencia. Quizá porque si el trabajo provoca una experiencia visceral, puede ser una respuesta más genuina, la cual es difícil de ignorar o de racionalizar. Por ejemplo, cuando estaba haciendo I, era muy importante que las imágenes fueran estéticamente poderosas y, al mismo tiempo, ligeramente controvertidas.

Stefan: Entonces, ¿hay una estrategia consciente detrás de lo que haces?

Alexa: En realidad no es consciente. Sólo estoy empezando a comprender lo que he estado haciendo en retrospectiva, mirando hacia atrás la obra que he realizado durante los últimos diez años, más o menos. No estoy segura de lo que va a pasar, ahora que la estrategia se está haciendo más consciente.

Stefan: Ciertos tipos de conocimiento no son expresados adecuadamente a la manera académica –mediante palabras o conceptos. Por ejemplo, los problemas sociales, tanto a gran escala como a escala local, parecen funcionar a un nivel visceral, con el que el conocimiento académico no sabe relacionarse. Me parece que tu obra sí accede a ese nivel de comunicación no verbal.

Alexa: Bueno, sí… Eso es.

Stefan: Pero eso también crea un problema en cuanto a la crítica sobre tu trabajo. Es difícil traducir ese tipo de procesos afectivos personificados a palabras, o racionalizarlos.

Alexa: Sí, pienso que puede ser cierto. Pero cuando la gente ve el trabajo, en algunas ocasiones reacciona con vehemencia. Para mí es muy importante trabajar a nivel visual, incluso cuando utilizo la palabra hablada.

Stefan: Cuando dices visual creo que quieres decir visceral.

Alexa: Es posible. Creo que quizá estética sea la palabra correcta, porque tiene que ver con los sentidos en general.

1Burdened by the Absence of the BillionsHoward Slatermetamute2008

Stefan: Otra palabra con la que me encontré cuando estaba preparando la entrevista fue ‘trauma’ —si definimos ‘trauma’ como una experiencia que sobrepasa nuestras capacidades emocionales ordinarias, algo que es demasiado difícil de procesar con los recursos dados.

Alexa: ¡Quizá lo que hago es trabajo traumático!

Stefan: Bueno, sí. Con frecuencia trauma tiene un sentido de drama, pero realmente puede ocurrir de manera trivial, si simplemente significa que las capacidades emocionales ordinarias para procesar la experiencia están sobrepasadas.

Alexa: Suena interesante.

Stefan: Si pensamos que se supone que el marco académico nos suministra todos los conocimientos que necesitamos saber, en realidad hay una gran sección que falta, la que tiene que ver con cómo sentimos.

Alexa: También tiene que ver con la inteligencia del cuerpo. Por suerte la idea cartesiana de una separación completa de la mente y el cuerpo se está pasando de moda, pero todavía parece que nos aferramos a la idea de que la mente es nuestra parte inteligente. Creo que el cuerpo tiene reacciones psicológicas a acontecimientos emotivos que son inteligentes, pero pre-lingüísticas o, quizá, fuera del lenguaje.

Stefan: Por lo que no se trata de que la mente no esté implicada –el juicio está todavía implicado.

Alexa: Por supuesto. No creo que la mente y el cuerpo estén separados.

Stefan: Quizá ahora estaría bien hablar sobre tu instalación Killers. ¿Podrías describirla?

Alexa: Sí, de hecho es una obra bastante antigua, realizada en el  año 2002. La instalación consiste en unas cabinas de madera, entre 2 y 4. Son un poco como las cabinas para votar, o como confesionarios. La gente se sienta individualmente en cada cabina, que es como el escritorio en una academia de idiomas… No hay nada que ver, sólo un par de auriculares sobre la mesa. Cuando conectas el interruptor, empieza a sonar una grabación desde el principio. En cada grabación de cada cabina, una persona diferente cuenta cómo asesinó a alguien y cómo se siente al respecto. La narración dura entre 6 y 10 minutos. Como estás de alguna manera encerrado en soledad con la narración y queda claro que lo que estás escuchando no es la voz de un actor, sino de la persona real, no puedes evitar sentirte afectado por ello. Parece como si tuvieras una relación bastante íntima con la persona que te está contando su historia.

Stefan: Creo que lo que obtienes de esa relación es una implicación incómoda con otro ser humano que está obviamente caído en desgracia. Esto es incluso más perturbador cuando la persona no suena preocupada, incluso aunque sabes que debería estarlo, teniendo en cuenta lo que te está contando. Te tienes que comprometer con la voz en una serie de niveles distintos.

Alexa: Eso es correcto. También tienes que hacer frente a las emociones que evoca en ti. Cuando estaba grabando las entrevistas sentí un alto grado de empatía por cada individuo, porque sus historias son tan humanas; pero, por supuesto, tampoco puedes evitar sentir que ellos son diferentes puesto que han matado a alguien. Quería poner al oyente exactamente en esa posición, donde cada uno estaría atrapado en el acto de crear una distancia con el narrador al mismo tiempo que siente cierta empatía por el mismo. Quería poner a la gente en una especie de dilema moral –no en términos de perdonar el asesinato, por supuesto, pero sí que se viera reflejada en la manera como nos juzgamos los unos a los otros.

Stefan: …y, al hacer esto, adquiriendo un conocimiento de tales procesos. Parece que no se ha realizado suficiente trabajo para comprender a la gente que comete este tipo de actos antisociales.

Alexa: Bueno, ellos no eran asesinos en serie. Todos eran personas cuyos crímenes ocurrieron circunstancialmente y, realmente, te haces una idea de los acontecimientos que llevaron a que aquello sucediera, por lo que de alguna manera los crímenes parecen más comprensibles. En un primer momento, de todas maneras, cuando estaba entrevistando a la gente en las prisiones, nos sentábamos a ambos lados de la mesa, por lo general sin supervisión, y realmente parecía que querían que yo escuchara sus historias. Como dije, sentí mucha empatía, especialmente con las mujeres. Pero entonces, cuando estaba editando las cintas, escuchándolas una y otra vez, me di cuenta de que las cosas no siempre tienen sentido; me di cuenta de que las historias no eran tan francas como me parecieron en un principio. No estoy segura cuánto de esto es evidente para los oyentes en la galería, pero para mí fue un aspecto muy interesante del trabajo. Todas estas ambigüedades hacen más difícil precisar y definir tu relación con los sujetos.

Stefan: Esto me hace pensar en mi experiencia como jurado popular…. Otro aspecto clave de esto es la voz. Quiero decir que la voz contiene todo una esfera de comunicación en el timbre y el ritmo (entre otros aspectos), que se pierde en el discurso académico textual.

Alexa: Sí, la voz es crucial; Killers no funcionaría como texto. Roland Barthes escribe sobre la importancia de la voz en su ensayo ‘The grain of the voice’; un ensayo que sólo he descubierto recientemente.

Stefan: La voz es definitivamente más evocadora.

Alexa: Lo que es interesante para mí es que hay una encarnación del lenguaje. Esta obra no sólo está preocupada por las palabras sino por la encarnación de las palabras.

Stefan: Ya que es una pieza de audio y no una pieza visual, no accedes a la interpretación visual, sólo a la voz en sí misma.

Alexa: Sí, y eso es muy importante. Al principio pensé que la instalación necesitaba un componente visual. Obviamente no podía fotografiar a los prisioneros en sí, pero sí grabé horas de vídeo enfocando la parte posterior de sus cabezas, y lo iba a proyectar en el espacio alrededor de la instalación porque, de hecho, al mismo tiempo que escuchas la voz te imaginas una personificación del hablante. No puedes evitar formarte algún tipo de imagen mental de la persona, basada en tu propia experiencia.

Stefan: Vamos a pasar a un proyecto más reciente. ¿Podrías describir la pieza en la que estás trabajando ahora?

Alexa: Sí, soy una de los cuatro artistas que fueron invitados en 2006 a participar en un estudio interdisciplinario sobre los efectos psicosociales de los transplantes de corazón que tienen lugar en Canadá. A todos se nos propuso realizar un trabajo de tipo interpretativo. Por diversos motivos, se han sucedido muchos retrasos en el proyecto y parece probable que no continúe tal y como se había pensado en un principio. Pero la investigación que he hecho hasta el momento me ha llevado a un lugar bastante interesante, por lo que estoy planeando hacer una obra de todas maneras. Estoy pensando en la imagen literal de acoger el corazón de otra persona –de incorporarlo a tu ser físico – como metáfora de otro tipo de relaciones íntimas. Espero poder grabar en vídeo un transplante de corazón. Me encuentro en el proceso de solicitar permiso para ello, pero no resulta fácil. He estado visionando vídeos en YouTube como parte de mi investigación –hay uno en el que puedes ver al cirujano meter la mano en el cuerpo de una persona y sacarle el corazón. Es fascinante, y provoca esa reacción visceral de la que hablábamos antes. Por el momento estoy buscando la forma de combinar este tipo de imágenes con clips cortos de audio, de gente hablando sobre el tipo de relaciones íntimas que apelan al reajuste de los límites del ser –relaciones sexuales, relaciones madre e hijo, etc. Espero combinarlo con la imagen literal de la introducción de un corazón de otra persona, en la que se da una ruptura física de los límites tú/yo, y tratar entonces de enfocarlo también a nivel emocional.

Stefan: Así que todo trata de las connotaciones míticas que tiene el corazón en nuestra cultura.

Alexa: Tiene que ver con eso, en parte. El corazón es, obviamente, un símbolo fascinante. Encuentro difícil hablar de este trabajo porque todavía está en las primeras etapas de desarrollo, pero creo que el proyecto también trata de la relación entre imagen y lenguaje. Por el momento estoy intentando averiguar qué tipo de lenguaje utilizar. He desarrollado una forma de trabajar, en muchos de mis trabajos, que consiste en entrevistar a individuos afectados por experiencias en primera persona para después usar los resúmenes de tales entrevistas en forma de texto o de audio. Pero no sé cómo funcionará esto en este proyecto. Es muy difícil acceder al material que necesito, así que, por el momento, estoy todavía ocupada con los asuntos prácticos.

Stefan: Me parece interesante que sea tan problemático entrevistar a pacientes que han tenido un transplante de corazón, ¿a qué se debe?

Alexa: En parte a que el proceso de transplante puede ser desestabilizador para el sentido de identidad de una persona, especialmente cuando es el corazón el órgano que se transplanta. Existen casos en los que la gente ha sido entrevistada por motivos científicos, después de un transplante, y la entrevista les ha llevado a una depresión. Así que la profesión médica es muy protectora con este tipo de pacientes. Incluso aunque yo soy una entrevistadora sensible, les preocupa, obviamente, que las preguntas que pueda realizar lleven al paciente a un lugar difícil. El transplante es un proceso muy traumático; además de los efectos físicos de las drogas, las implicaciones psicológicas y emocionales de tener el corazón de otra persona en tu propio cuerpo pueden ser bastante profundas.

Stefan: Los transplantes de corazón se han estado llevando a cabo desde hace bastante tiempo, ¿no es así?

Alexa: Sí, desde 1967. Pero este estudio en el que estoy implicada sugiere que es ahora cuando los científicos están mirando a la persona en su totalidad, en vez de mirar el corazón como un puro dispositivo mecánico que está separado de la mente y de las emociones de una persona. Parece que la idea de que las células orgánicas tienen memoria todavía provoca mucha controversia. Es la idea de que si coges el corazón de una persona y se la implantas a otro cuerpo llevará algunas de los rasgos de la personalidad o sentimientos del donante. La gente, o bien cree esto apasionadamente, o lo rechaza con absoluto desdén.

Stefan: Así que estás llevando a cabo otro tipo de cirugía, tratando de diferenciar el mito de la ciencia.

Alexa: Bueno, la imaginería que quiero crear será bastante brutal y sangrienta: mirar dentro del cuerpo de alguien, ver cómo el corazón es arrancado…; pero también estoy intentando encontrar una manera de enseñar esto y de combinarlo con informes narrativos que serán emocionales pero no sentimentales.

Stefan: Creo que este es un buen momento para hablar sobre tu colaboración con los científicos. Has trabajado con científicos durante mucho tiempo, ¿no?

Alexa: Sí, durante casi 15 años. En particular con el Profesor Alf Linney de UCL. Hemos colaborado en 3 proyectos a lo largo de los últimos 12 años.

Stefan: Por lo que tu trabajo ha formado parte de un diálogo entre un enfoque científico y un enfoque artístico. Una de las piezas más recientes que han surgido de tu colaboración con Alf es Conversation Piece. ¿Podrías describir esta instalación?

Alexa: Conversation Piece es una instalación interactiva por ordenador que imita las relaciones sociales humanas. En ella una voz incorpórea sintetizada a la que llamamos ‘Heather’ trata de atraer a miembros de la audiencia hacia el diálogo. Cada interacción está centrada alrededor de una pequeña escultura exhibida en una peana. Cuando te acercas a alguna de las peanas hay un sistema que te detecta visualmente. Esto enciende la incorpórea voz de ‘Heather’, la cual trata de captar tu atención diciendo ‘Hola’ o ‘Discúlpame’. Si entonces te aproximas a una escultura, ‘Heather’ tratará de que tengas una conversación con ella. Puede preguntarte tu opinión sobre la escultura, comentar sobre lo que llevas puesto –el sistema puede verte– o pedirte salir para tomar un café. La instalación utiliza reconocimiento de voz y software de síntesis, micrófonos ocultos, un sistema de gestión de diálogo, y fuentes de dirección del sonido, lo que significa que sólo la persona cerca de la peana puede realmente oír lo que dice ‘Heather’. Si estás de pié en otra parte de la estancia, sólo puedes enterarte de la mitad de la conversación; si estás en el lugar adecuado y exacto, suena como si la voz estuviera dentro de tu cabeza, lo que resulta bastante extraño.

Es muy importante que la interfaz sea transparente y que la tecnología no sea visible, porque eso ayuda a crear la ilusión de que una personalidad está escuchando y respondiendo. Alienta a la gente a atribuir sensibilidad humana a la máquina, aunque no haya características humanas visibles. A veces se llega a sentir realmente que hay otra persona allí, y otras veces la conversación es un poco más tramposa. Depende de dos cosas –lo bien que el sistema reconozca lo que estás diciendo y cuánto estás dispuesto a invertir para que la conversación funcione. Así que, ¡requiere un poco de comprensión por parte de la persona y por parte de la máquina!

Stefan: ¿No es esa la idea? Al principio te encuentras a ti mismo conversando como si hubiera otra persona allí y de repente te das cuenta de que eso es estúpido, ¡estoy hablando con una máquina!, ¡¿qué sabe esta máquina?! ¡¡¡Tienes que empezar a pensar qué tipo de relación quieres tener con una máquina!!!

Alexa: De una u otra manera, pero a veces es difícil de racionalizar porque realmente resulta bastante irresistible hablar con ‘Heather’. Se produce un proceso emocional extraño al hablar con una máquina que parece comprenderte de alguna manera. Es muy conversacional. Puede flirtear contigo, o molestarse, o contarte sus problemas. Sigues sintiendo algo incluso cuando sabes que estás hablando con una máquina, particularmente cuando se comporta de manera más provocativa. Esto me interesa. Por el momento ‘Heather’ frecuentemente no puede manejarse con las preguntas y a la gente le gusta probarla haciéndole preguntas. Pero aunque ella, o bien ignora la pregunta o no da una respuesta satisfactoria, la mayoría de la gente parece sentirse obligada a seguir hablando con ella. Para mí esto es muy interesante porque refleja lo que habitualmente hacemos en las relaciones entre humanos.

Stefan: Te refieres a continuar hablando…

Alexa: Bueno, seguimos intentando que la conversación funcione. Creo que esto demuestra el grado de empatía implicado en una conversación.

Stefan: Pero también te hace más consciente de tus propios sentimientos, porque no hay realmente nadie ahí.

Alexa: Sí, totalmente. No hay personificación –la voz de la máquina tiene cierta modulación, pero esto no revela nada. De hecho, hoy en día, hay voces mejor sintetizadas que la que estamos usando, pero no quería que fuera demasiado perfecta, porque quiero crear el tipo de confusión emocional de la que hablamos.

Stefan: ¿Cómo se relaciona el científico con los intereses estéticos de la obra? ¿Está en esto sólo por la ciencia?

Alexa: Alf es un científico especial ya que también modela esculturas y tiene un gran interés por el arte, pero desde el principio de nuestra colaboración ha estado interesado en el cómo empujo su pensamiento. De alguna manera, las ideas que surgen siempre requieren de nueva investigación científica o tecnológica y esto le parece interesante. Normalmente al principio de cada proyecto, Alf y otros científicos dicen que lo que estamos proponiendo no se puede conseguir, pero al final lo hemos conseguido, de una u otra forma. Alf también está interesado en lo que las instalaciones nos dicen sobre nosotros mismos.

Stefan: ‘¿De una u otra forma?’ ¿Qué quieres decir con eso?

Alexa: De hecho, por el momento, Conversation Piece en realidad no es muy inteligente  – el sistema utiliza una estructura arbórea muy compleja de la que selecciona respuestas predeterminadas, o construye frases a partir de una serie de elementos preexistentes. Planeamos una versión 2.0 del proyecto que utilizaría exhaustivamente más inteligencia artificial, pero supondría otro gran proyecto y resultaría caro. Es posible hacerlo, pero no se ha hecho todavía. Dependerá de la  mejora del reconocimiento de voz. Por el momento el sistema sólo reconoce una palabra a la vez.

Stefan: Me da la impresión de que los intereses de los científicos y de los artistas son muy diferentes. Tu obra se coloca en un espacio público y la gente interactúa con ella. Esto lleva el conocimiento al mundo y la gente puede hacer con ese conocimiento lo que quiera. Ojalá la gente gane algo con la experiencia. Por su parte, los científicos por lo general están más interesados en publicar el conocimiento como informe, para discutirlo con otros científicos.

Alexa: Bueno, no siempre. Eso es así en la ciencia de investigación, ¡pero a veces la ciencia tiene aplicaciones!

Stefan: Tu obra parece aportar la dimensión que falta en gran parte de la ciencia, la dimensión afectiva, los efectos viscerales.

Alexa: Sí, he colaborado con científicos médicos desde mediados de los 90, por lo que el enfoque científico me resulta familiar, y reconozco que me aproximo a la representación de lo que es humano de manera diferente. No es sobre el discurso, sino sobre el afecto (sentimientos, como dices). En un ensayo sobre la cultura visual, Iris Rostoff habla de lo que ella llama ‘nuevos objetos de investigación’, aquellos que van más allá del análisis para descubrir nuevos lenguajes alternativos que reflejen el conocimiento contemporáneo mediante el cual vivimos nuestras vidas – me parece que este conocimiento contemporáneo implica un nivel reflexivo, por parte del artista y por parte de la audiencia. Y esto forma parte de lo que yo encuentro excitante de crear- que está, espero, aportando una nueva manera de mirar las cosas y un nuevo entendimiento para la audiencia, tanto a nivel emocional como intelectual.

Stefan: Con esto en mente, ¿prefieres mostrar tu trabajo en lo que puede ser entendido como contextos habituales del arte o en contextos como la Wellcome Trust Gallery, en la que una pieza de tu obra está en la colección semi-permanente?

Alexa: Actualmente prefiero exhibir en galerías. Sin embargo, el Wellcome es un caso muy particular. Es un contexto científico/artístico, pero también está siendo tomado cada vez más en serio por el mundo del arte. Hace años, al comenzar mi carrera como artista, estaba más interesada en hacer obra para sitios que no fueran galerías, pero ahora definitivamente prefiero exhibir en lo que llamas contextos del arte. No estoy segura cuánto tiene que ver con mis propias expectativas para la obra y cuánto con cambios más generales en la manera en que se atribuye valor a las obras de arte.

Stefan: Ok.

Alexa: Quizá siento que en un entorno arte/ciencia, o incluso en otro contexto fuera de la galería, mi obra no se toma tan en serio. Creo que siento que cuando el trabajo es visto en un contexto científico en particular, es más probable que se vea como instrumental de alguna manera, más que como un posicionamiento con derecho propio.

Stefan: Quizá yo veo tu trabajo de una manera que resulta demasiado restrictiva, como un puente entre la ciencia y el arte…

Alexa: La relación entre ciencia y arte está bien establecida, y de alguna manera yo no quiero fijarme en ese aspecto del trabajo.

Stefan: Puedo imaginar porqué quieres que tu trabajo funcione en relación con el mundo del arte. ¿Tiene que ver con la legitimación?

Alexa: Sí, creo que sí.

Stefan: Este asunto del contexto es más complejo de lo que pensé. Parece que hay dos factores que inhiben el reconocimiento público de tu trabajo. En primer lugar, la asociación tan estrecha con la ciencia, que afecta a su legitimación en un mundo del arte que no está interesado en ella y, en segundo lugar, la dimensión afectiva de la que hablábamos antes. Quiero decir, el valor de tu trabajo reside en el área de los afectos, lo cual podría estar relacionado con ciertos discursos feministas. Y todavía esto no parece estar reconocido.

Alexa: Bueno, sí. Hay todo tipo de posiciones políticas que no son masivas en nuestra actual cultura de la mercancía y que podrían acomodarse mejor con el tipo de trabajo que hago, pero todo esto suena un poco derrotista.

Stefan: No, no creo que sea algo negativo –se trata de una problemática con la que establecer un compromiso.


Stefan Szczelkun, es artista, vive en el sur de Londres, y está especialmente interesado en colectivos de arte abiertos y redes de artistas.

Alexa Wright es artista. Trabaja con la fotografía, el vídeo y los medios digitales interactivos y está interesada en el retrato en el más amplio sentido de la palabra. Sus obras suelen requerir un largo periodo de investigación y la intersección entre el arte, la ciencia, el análisis social y la tecnología. Es profesora en la Universidad de Westminster, en Londres.