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Luz

El movimiento de información a la velocidad de la luz se ha convertido en la mayor industria y medio más potente que se haya conocido jamás. Comprender los medios significa comprender sus efectos, ni más ni menos. Pero los efectos de los nuevos medios no pueden analizarse según los parámetros de medios anteriores, porque a día de hoy, sólo existe un medio: Internet.

Internet es un medio de medios, porque todos los medios pueden ser colapsados en él. El colapso es virtual, pero también mental; la apariencia del medio anterior sólo es simulada, puesto que el tiempo desaparece y todos los demás medios necesitan transcurrir. La existencia espacial de los otros medios puede ser en átomos o puede ser electromagnética, pero su temporalidad los hace de alguna manera tangibles o, al menos, amables para los humanos. La existencia ciberespacial en bits de Internet la convierte en un medio paralelo que provoca una implosión informativa tal que ni siquiera la luz escapa.

Literatura ⸻
Conoce el medialab
El medio es el masaje.

Medios

tintank empezó en el remoto año de 2008 como revista online de pensamiento contemporáneo, dedicada a la vertiginosa era digital y sus consecuencias. Desde entonces, tintank ha evolucionado hasta convertirse en un medialab porque una de las consecuencias de la digitalización es que toda la sociedad red está mediatizada. De ahí que el análisis de la interfaz, los medios y, sobre todo, los mensajes, sea imprescindible para pensar, interpretar, proyectar e innovar en esta época bit.

Nunca utilizamos la palabra contenido para referirnos a la comunicación o el mensaje porque igual que el significante sin significado es una cáscara, una abstracción, el medio sin mensaje es un oxímoron. Bueno, McLuhan dijo que «la luz es un medio sin mensaje» pero también podría considerarse un medio sin medio y, sin embargo, imprescindible para la existencia de todos los demás masajes. En tintank basamos nuestro proceso de investigación, análisis, producción y comunicación en el mensaje para que el mensaje sea el big bang del medio, de la interfaz o del objeto, y no al revés. Paradójicamente, en la era bit, se necesita mucho más conocimiento e inteligencia que tecnología.

Innovación

El diseño siempre ha estado en el núcleo duro de la creación cultural. Tras la apropiación que la publicidad hizo de él a principios del siglo XX, quedó reducido en el imaginario colectivo a práctica comercial estética, olvidándose su intrincada relación con la industria y la estructura política, social y económica.

El mundo que nos rodea ha sido diseñado en su totalidad y la mayoría de objetos ya no son nada sencillos, hasta el punto de que se pueden considerar más como redes de tecnologías y procesos que como cosas o productos aislados. Además, como gran parte del entorno se está haciendo intangible, cada vez adquiere más peso la ficción en el diseño. Y también la simulación. Pero el diseño puede aportar grandes beneficios para las personas, en el mundo real. El pensamiento de diseño está infiltrado hasta el tuétano del sistema económico, e incluso político, y cada vez más proyectos de diseño tienen el propósito de redefinir la cultura y la tecnología para la sociedad.

Nada ocurre si no lo soñamos primero.

Un día, Turing exclamó divertido ante sus colegas: «Shannon no sólo quiere introducir datos en un cerebro, sino también ¡cultura!».